Las pantallas están sufriendo desde hace tiempo un proceso de adelgazamiento que parece no tener fin. Los monitores de plasma y LCD no han acabado aún de sustituir plenamente a los voluminosos televisores de tubo y ya tenemos a la vista la próxima revolución, las ultrafinas pantallas OLED. (Sony empezará a comercializar estas navidades una televisión que no supera los tres milímetros de grosor basada en esta tecnología.)
La tecnología OLED, basada en la emisión de luz a partir de un diodo orgánico que reacciona a una corriente eléctrica, es según los expertos más eficiente, y permite construir pantallas más ligeras y delgadas que las actuales. El problema, por ahora, parece ser la fabricación de monitores de gran tamaño, como los que están disponibles en LCD y plasma.
Una de las grandes ventajas de las pantallas OLED es que, a diferencia de las pantallas LCD, no necesitan retroiluminación, lo que permite reducir su tamaño aún más. Además ofrecen mejoras en "calidad de imagen, ángulo de visión, tiempo de respuesta y un mayor ratio de contraste," según un informe de la firma DisplaySearch.
martes, 24 de junio de 2008
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